viernes, 16 de abril de 2010

Tiñendo la vida.

El colmo del "frikismo", ahí voy.
Y es muy freak que compare la vida con una tinción histológica, lo sé, pero hoy me he esclarecido.
La vida se ve (o al menos debería verse) color tinción hematoxilina-eosina, para los no iniciados, tal que así:

"in extremis", para los no histologizados...

La vida debería verse de color rosa

Y en mis reflexiones he encontrado cierta correlación lógica entre el método de tinción más usado en Histología y Medicina diagnóstica (según palabras wikipédicas, la de hematoxilina-eosina) y el método más usado en materia de pasatiempos del ser humano (la vida, según creo).
Y es que, este tipo de tinción se ocupa de teñir las estrucuturas básicas de los tejidos, que se hacen llamar de nombre "Ácido" y de apellido "Filas", de un color rosa chillón. Curiosos componentes básicos éstos que, tal y como su nombre y apellido indican, son nobles estructuras que por cuestiones familiares se dan a amar, pues pertenecen a la progenie de la "filia", antiguo y muy excelente linaje que desde tiempos de la Magna Grecia se caracterizaron por su amor por toda clase de materias, siendo primas suyas familias como las "Hidro Filas", que aman el agua, o las "Andrógino Filas", que aman por igual al hombre y a la mujer.
Esta familia de las "Ácido Filas" son conocidas por su amor por lo ácido.
De esta forma, si la vida se tratase de un tejido, y nos propusiéramos teñirla de de hematoxilina-eosina, el hombre, sujeto básico del tejido de la vida, como ser "Ácido Filo" que es
por su conocida tendencia por lo ácido, se teñiría de rosa (chillón) en todo su ser, órganos oculares incluídos, viendo la vida de este color de forma inmediata.
Pero toda teoría tiene sus puntos a refutar, y he aquí lo refutable:
Sabemos que el hombre es un "Ácido Filo" en toda regla, por su gusto y tendencia a la experimentación de sensaciones que le hacen poner la misma cara de disgusto que se le pone a uno cuando chupa un limón, pero sin embargo, el ser humano es un sujeto que también ha desarrollado un gusto exquisito por las experiencias amargas dentro del tejido de la vida.
Y aquí es cuando se derrumba mi teoría.
Porque es imposible ver la vida color rosa si tienes tendencia a la amargura.

domingo, 4 de abril de 2010

Nacida salvaje, criada en cautividad.

Todo lo bueno se acaba.
Y yo que no me lo quería creer...
Maldita ilusa, deja de pensar que "ese tipo de cosas a mí no me pasan" o que "si cuentas hasta 10 tus problemas desaparecen".
Porque tú no eres especial y te pasan las mismas cosas que a todo el mundo, y el contar no va a ponerte a salvo de nada, sólo puede retrasar las consecuencias.
Es lo que tiene crecer en cautiverio, que caes en ciertos formalismos sociales que intentan amparar ese sentimiento de vulnerabilidad que lleva innato el ser humano en su esencia. Con un poco de amaestramiento se puede hacer creer a una persona que es totalmente inmune, cuando vive rodeado de bacilos, cocos, espirilos, virus con cápsula y sin ella, protozoos y demás agentes infecciosos ante cuya inmunidad sucumbiría seguramente.
Con un poco de autoestima y unos cuantos buenos medicamentos alguien puede llegar a creerse indestructible, hasta que, por causas del destino, sucede algo que hace que ni la moral del más vanidoso del mundo pudiera resistir, las "cosas de la vida".
Y entonces es cuando te das cuenta de que si nadie te hubiera domesticado, no habría esos conflictos interiores que desencadenan una guerra personal en nuestro fuero interno, que por lo temprana en su aparición y su tardía firma de paz, nos abandona ya casi en el lecho de muerte, asemejándose en cuanto a lo literario a la Guerra de los Cien Años.
Es por esas "cosas de la vida" por las que me niego a que me domestiquen.
Por las "cosas de la vida" y por las consecuencias de ser un animal doméstico, quien haya leído El Principito bien me entiende.

Me niego a ser domesticada, así que me voy a mantener en estado salvaje para siempre, salvaje como... las amapolas.
Y me voy a guardar las espinas, por si algún día tengo que echar mano de ellas por "cosas de la vida".