martes, 23 de agosto de 2011

Uno, dos, tres, cuatro...



¡Cinco!
Ya me cansé de contar. Qué poco aguante tengo de verdad... soy el temor de aquellos a los que les gusta esconderse bien. Con tan poco tiempo no se puede hacerlo en condiciones.
De pequeña dominaba el juego en cada una de sus variantes pero se ve que con el tiempo se pierden la práctica y el respeto a las reglas. Mientras que antes me buscaba un buen escondite y movía los piececitos con impaciencia para liberar con ese movimiento rítmico el nudo que se me hacía en la garganta hasta que me encontraban, hoy voy a cara descubierta y golpeo con un solo pie el suelo, también de impaciencia, hasta que a alguien le dé por encontrarme.
Lo que no cambia nunca es lo que siempre he pensado, que no hay mejor escondite que el menos evidente de ellos. Nada de armarios, ni de comerse el polvo de debajo de la cama y enrollarse en cortinas tupidas, como las momias... lo mejor es quedarse quieto al sol, que se te vea bien, fundirte con el paisaje y creerte parte de él.
Esconderse no es tan difícil después de todo.
Lo verdaderamente difícil es encontrar a tus compañeros de juegos.

jueves, 21 de julio de 2011

Be water, my friend

"El agua es el principal componente del cuerpo humano, que posee un 75% de agua al nacer y cerca del 60% en la edad adulta."
Copiado y pegado de la Wikipedia, la fuente de sabiduría más popular y extensa e inabarcable que haya existido jamás. Ni la enciclopedia Larousse, señores...
El caso es que hoy sacando conclusiones médicas y filosóficas sobre el contenido del cuerpo humano, quise tirar de estadística también, y me dio por buscar datos fehacientes del porcentaje de agua dentro de ese recipiente antes mencionado.
El caso es que como soy muy curiosa (y la curiosidad mata al gato) me llamó la atención el hecho de que se nazca con más agua de la que se muere, sabiendo de antemano que se aconseja que bebamos dos litros diarios de ese fresco y transparente compuesto molecular. Luego aquí falla la lógica.
O tiramos de diuresis más de lo debido, o aquí hay gato encerrado.
Cuántas veces habré visto en clase que se encoge de ancianitos porque la columna vertebral pierde hidratación, luego pierde agua, y así mismo volumen, y por eso nos hacemos chiquitines y achaparraditos. Pero yo pensaba que el agua de la columna no se perdía así como así, si no que se iba a otras partes menos nobles, como la papada, las bolsas debajo de los ojos... y por eso todos, todos, todos, de ancianos, parecemos hinchaditos.
Pero ahora, contrastando los datos, y fiándome de la labor de la gente que ha llevado a cabo tales determinantes estudios sobre la pérdida de agua a lo largo de los años en la vida humana, no sé qué pensar... ¡Yo! ¡Que siempre pienso algo!
Entonces, una vez más, más intrépida, aventurera, y descerebrada que nunca, y armada de tiempo libre, me lanzo a la caza y captura de una explicación.
Y he llegado a una, más o menos coherente.
Creo que... a lo largo de su vida, el ser humano pierde llorando un 15% de agua.
¡Y me da mucha pena!
Pero no pienso llorar por mucha pena que me dé, porque bastante agua he malgastado ya todos estos años, sin saber que la iba a perder tan fácilmente.
Para que luego hablen de cerrar grifos al cepillarse los dientes y regar las plantas de madrugada cuando anda el agua escasa en los pantanos, cuando tenemos una devastadora sequía interna acechándonos durante toda la vida.
¿Por qué no implantamos métodos de ahorro de agua, pero de la importante... de la vital?
No ahogarnos con preocupaciones, respirar profundamente antes de derramar una lágrima, morderse el labio inferior cuando te entren ganas de gimotear, pensar en... cosas felices, para evitar el colapso mental: chuches, globos, mariposas, gatitos que juegan con bolas de lana, una playa llena de gente en verano, todos ellos de vacaciones, sonrientes y relajados, comiendo helados de chocolate y limón y flotando en sillones de goma de colores, la sensación del césped mojado bajo los pies descalzos, el sonido que hace una lata de Coca-cola cuando se abre, el olor a bizcocho de mamá... ¡Cosas alegres!
Así que, a ver si entre todos, nos concienciamos, y promovemos un plan que evite las pérdidas de agua innecesarias, así que instauro...
LA CAMPAÑA DE VERANO POR EL AHORRO DE AGUA, HUMANA.
¡Ah! Y si llueve... no olvidemos mirar para arriba y beber, que además de hidratarnos, seguro que nos hace sentir un poquito más vivos.

viernes, 3 de junio de 2011

Micología humana.

Últimamente me siento una especie de hongo dimórfico que muta de moho a levadura según la situación conviene.
Pero no cualquier clase de hongo, no.
Soy un hongo patógeno estricto, causo infecciones de seria gravedad cuando alcanzo un poco más allá de la epidermis, cuando me introduzco dentro de las vísceras de la persona infectada desencadenando una revolución del sistema inmune, que inocentemente cree que por mandar unos cuantos macrófagos y un par de linfocitos cargados de mecanismos de producción de anticuerpos frenará la infección sistémica, já!
Porque si fuera un hongo normal, otro gallo cantaría, pero siendo un hongo antropomórfico... nadie está a salvo.
Somor organismos peligrosos los hongos antropomórficos, lo digo por experiencia. Yo he encontrado a unos cuantos a lo largo de mi vida, pero por fortuna no tan letales como yo. Ellos solamente causaban alguna erupción cutánea, como mucho una infección leve del tracto respiratorio que me hacía toser y moquear de vez en cuando, pero nada más allá de eso. La reacción era autolimitada con síntomas leves, y en caso de que la cosa se pusiera fea bastaba con cambiar de aires, oxigenarme un poco y buscar otro lugar lejos del hongo antropomórfico en cuestión.
Sin embargo, yo soy peligrosa. Soy un hongo patógeno en toda regla, y lo peor es que engaño. Mis hospedadores se fían de mí, piensan que soy como un saccharomyces cerevisiae con el que pueden tomar unas cervezas tan tranquilos, o como un penicillium notatum al que siempre pueden recurrir cuando están infectados por otros, rollo penicilina. Pero no, yo soy peor que eso.
No hay amfotericina B, miconazol o caspofungina que pueda conmigo. Y tampoco se me elimina con cirugía, a no ser que el afectado quiera prescindir de alguno de sus miembros, pues la única solución es la amputación.
Es algo bastante complejo mi mecanismo de patogenia, pues en ocasiones infecto sin querer. Soy ubicua, con una gran facilidad para extenderme por todas las zonas, endémicas o no. Estoy en el agua, el aire, los animales, porque por mi gran versatilidad no le hago ascos a ningún vector, lo mismo me da esa piedrecita con la que te puedas topar en tu camino, que la piscina a la que acudes en busca de alivio en los días calurosos de verano. Para mí no hay límites, todo vale.
Normalmente tengo un ritmo de crecimiento rápido, pero si la situación no favorece a la colonización no me importa esperar semanas, meses, incluso años para poder desarrollar mi infección, es lo malo de las personas que tenemos tiempo libre, no nos importa invertirlo por tedioso que sea, siempre que sepamos que no será una inversión a fondo perdido. Por ello espero, espero y espero hasta que se da la condición óptima para que se desencadene mi mecanismo de patogenia.
Creerás que estás a salvo por lavarte las manos, cocer bien los alimentos, secarse en condiciones al salir de la ducha o trabajar con guantes en el jardín, porque así se defiende uno de los hongos patógenos normales y corrientes, pero... ¿Cómo crees que te vas a mantener a salvo de un hongo disfrazado de persona?
Nunca les ves venir, no se puede uno imaginar que alguien de mirada honesta y palabras amables pueda ser algo tan insidioso y maligno.
Así que aprovecho esta condición para infectar a cuantos más mejor. Sí, lo reconozco, infecto por placer, y a veces también por aburrimiento.
Y lo peor es que sólo te das cuenta de que estoy dentro de ti cuando tú crees estar dentro de mí. ¡Es algo tan divertido!
A veces me planteé el hecho de ser mortal por necesidad, pero se me antojó una idea demasiado cruel, por lo que preferí decantarme por la latencia y las recidivas, para poder volver a incomodar al afectado cuando creyese necesario, y que él no pudiera remediarlo.
Y cuando vuelvo a aparecer causo los mismos síntomas que en mi infección primaria, escalofríos, fiebre, afección grave del sistema nervioso ...
Así, una vez infectado, te adentras en un círculo vicioso que se repite cuantas veces quiera, y solamente cuando creo que he sustraído de ti todo lo que podía conseguir, y que tu organismo no alberga ya nada de interés para mí, me marcho, pero en ti queda la incertidumbre de cuándo y cómo volveré a asaltarte, aunque puede que no regrese jamás.
Soy tóxica, lo reconozco, de ti depende poner de por medio la profilaxis necesaria para evitar que te contamine.
Pero a pesar de ser dañina, puedes observar mi nobleza, pues advierto de mi naturaleza, y el que avisa... no es traidor.

domingo, 22 de mayo de 2011

We're funny!




"The sun fills the kitchen in my house,
it's warm and cosy and it makes me think.
I wonder if you're making people laugh,
cause you're funny,
you're funny and beautiful inside.
The trees out of my window dance.
They do dance with the wind.
And I wonder why,
I wonder why we are apart.
Cause' we're funny,
we're funny people beautiful inside."


We're all funny in our own way. In our own and very personal way, because... what's funny indeed?
We say something is funny when it amuses us. Or when it causes a weird impression on someone, shocking and scaring equally.
Funny is the word that stands for diversity, and diversity is the root of mankind. Basing on this statement, we can assure, without a doubt, that every little person in the world is funny. Funny in every amusing, weird and scaring extent.
We're all funny people, beautiful inside anyways.

miércoles, 20 de abril de 2011

Choca esos 5, coleguilla!



Ahora que estás por nacer, y que por fin me cuenta tu mamá que ya has tomado forma...
Ahora que cuando pongo mi cabezón en la tripa de tu madre, esa que has tenido la gentileza de no abultar demasiado, para ver si oigo tus latidos, amparándome en la idea de que un corazón que es del tamaño de tu cabeza y late desbocado no puede pasar desapercibido...
Ahora que me hago a la idea de cómo vas a cambiar todo a tu alrededor...
...es cuando me crece aún el desasosiego interno que me posee en carne y espíritu desde tiempo atrás.
Porque me he propuesto, como tía legítima que me harás en cuanto asomes la cabeza por esa ratonera en la que estás metido y pegues el primer maullido de gato, que te voy a enseñar a soportar la vida. No quiero que ella te pille desprevenido, como me pilló a mí.
Pienso enseñarte a las cosas importantes... nada de andar, balbucear, hacer tortillas de patata en su punto de sal y calceta o bolillo para tejer hermosas mantelerías, no... eso ya lo aprenderás, si crees que es necesario. Yo te pienso enseñar a disfrutar de lo que haces, y a que le tomes apego a la vida, para que así nunca la des por perdida.
También te voy a enseñar a querer mucho, mucho, mucho a papá y a mamá, y a los abuelos, y al tío Paco y la tía Rocío, y a alegrarles la vida. Aunque no te sientas presionado, entiendo tu posición, no acabas de nacer y te estoy cargando de responsabilidades... Algún disgustillo que otro nos podrás dar, no te preocupes. Te estoy encomendando una tarea muy difícil, no sé si estarás dispuesto a asumirla, pero tal vez, con un tiempo de aprendizaje, no te parezca tan difícil de llevar a cabo... quién sabe, para mí es algo muy natural, no te asustes, además, ellos se conforman con poquito.
Te vas a tener que encargar, como hombrecito de la casa que vas a ser, de sacarles una sonrisa todos los días cuando yo ya no esté aquí. Porque les vas a hacer mucha falta.
A cambio, yo prometo hacerte pedorretas en la tripa, comprarte chuches hasta que se te pique el primer diente y tu madre me dé una colleja por irresponsable, sacarte a pasear los días de sol, y librarte del aburrimiento los de lluvia, cuando los dos estemos encerrados en casa, muertos de asco. Prometo jugar contigo al fútbol, aunque yo sea más de baloncesto, convencer a tus padres de que te dejen una hora más con tus amigos si se precisa, ayudarte con los deberes de matemáticas, aguantarte la resaca en tu primera borrachera y echarte las broncas justas para que no saques los pies demasiado del tiesto.
Tú a cambio, en un ataque de desinterés, puedes quererme un poquito, porque igual, te digo que me vas a hacer mucha falta. Pero por favor, no hagas que te tome demasiado cariño, que si no ya nos habremos metido en terrenos pedregosos de esos de los que no puedo salir, ni física, ni psicológicamente.
Así que... sí te hace el trato, choca esos 5, coleguilla, mientras yo te voy allanando el camino que vas a recorrer en la Tierra, para que dejes huellas bien grandes!

miércoles, 2 de febrero de 2011

Odette.

¡La música miente!
¡Y la danza también!
¡Y Tchaichovsky y Bolshoi son unos grandes estafadores!
Y ya de paso sea dicho... el Lago de los Cisnes, una gran patraña.
¿Quién es Odette? Es nuestra admirable heroína, la doncella encerrada en la forma de un cisne blanco que sólo puede ser liberada del hechizo del brujo con una promera de amor verdadero.



Pero... ¿Quién demonios es ella?
No es más que una blanda.
Y si no... ¿por qué se suicida, al descubrir que su príncipe se ha ido con otra?
Es inaudito pensar que alguien se pueda suicidar tan fácilmente, cuando a día de hoy bandadas de cisnes son abandonados por otras, menos blancas y puras, perdiendo así mismo la promesa de amor eterno. Heroína de nuestra historia... deberías estar ya a estas alturas del cuento inmunizada.
¡Bah!
Mucho mejor el cuento del Patito Feo, dónde va a parar...

viernes, 28 de enero de 2011

7209

Es mundialmente sabido que las matemáticas no son mi fuerte.
Y vaya usted a saber por qué, hoy me ha dado por contar.
Con lo cual, podemos deducir que, si hoy me dio por hacer algo que habitualmente me trae por la calle de la amargura, hoy ha sido un día, cuanto menos, amargo.
Para recrear cómo fue el día de una manera ilustrativa, sin llegar a rozar la ordinariez ni rayar lo obsceno, diré, tomando como base la citada amargura, que hoy ha sido un día equiparable a aquello que sale de allá por donde amargan los pepinos.
Quien tenga ojos y capacidad para la lectura, que entienda.
Aparte de ser un día de ******, fue mi día 7209 sobre la faz de la Tierra.



Como ya dije antes, a mí los números de siempre me han agobiado, y más si en total suman la nada desdeñable cantidad de 7209.
Miedo me da cuando me pongo trascendental.
Mamá, tiembla.
Que la niña se dio cuenta de que en sus 7209 días de vida sigue exactamente igual que en el primero de ellos.
Algún ligero cambio hubo: aprendió a hablar, caminar, escribir, leer, vestirse sola, pedir las cosas por favor, llamar a las puertas antes de entrar, hacer huevos fritos y spaghetti, respetar a los mayores, poner la lavadora... Todos cambios sensibles, completamente necesarios. Pero... ¿qué cambió con esos cambios?
Completamente nada, porque los cambios eran parte del intento por hacer que todo siguiera igual.
Porque si el cambio hubiera sido aprender a que por la calle se va en pelotas, por ejemplo, si que algo hubiera sido distinto. A lo mejor sólo por el hecho de que algún catarro de más hubiera cogido.
Pero no, el cambio fue seguir la norma, y nada más y nada menos que durante 7209 días, con sus 24 horas, y consiguientes minutos y segundos. Dejémonos de cálculos, que no son lo mío.
Creo que a partir de hoy, gracias a mi trascendentalismo, voy a poner en marcha una estrategia.
Voy a contar al revés, para que mi plan no implique cálculos añadidos, y mañana será mi día 7208 sobre la Tierra, y el siguiente el 7207... y así sucesivamente.
Y cuando llegue al día 0, pienso empezar algo nuevo y totalmente novedoso, algo que sí que sea un verdadero cambio, que haga de cada nuevo día que viva algo diferente.
Menos mal que me di cuenta a la tierna edad de 19, porque si me hubiera dado cuenta a eso de los 60 años, hubiera vivido el resto de la vida en una permanente cuenta atrás.
Así que la cuenta atrás amenaza con ser un proceso de despojarse de todos los cambios que me han conducido a la norma.
Voy a olvidarme de cómo se habla, escribe, come con cuchara, cuchillo y tenedor, se camina, se lee, se toca el piano,la moral y las narices, se sonríe cuando se ve una cara conocida, se dan los buenos días por la mañana y las buenas noches al irse a dormir... me voy a olvidar de todo lo olvidable. Y al final, de lo único de lo que pienso acordarme será de lo primero que conocí, de mamá y de papá, que, pese a que no tengo pruebas fehacientes de que sus caras fueron las primeras que me aprendí de memoria, tengo mis sospechas, y si aún así no fuera de ese modo, estoy segura que ellos estarán encantados de volverme a enseñar todo aquello que merece la pena aprender, y como seré ya una mujer de edad avanzada no se entretendrán con tonterías como aquellas que aprendí y decidí olvidar, escudándose en la excusa de "tiene todo el tiempo del mundo para aprenderlo ella sola" para el caso de las cosas interesantes de verdad, sino que irán directamente al grano, y cuanto antes mejor, porque la prisa apremia.
Un bebé de 40 años, eso sí que será un cambio.
Gracias, mamá y papá, por estos 7209.
Prometo no desperdiciar ni uno sólo más de todos los que os quedan por regalarme.
Deberías prometer lo mismo si tú también sientes que has desperdiciado alguno de esos días que papá y mamá te han regalado, ellos se alegrarán al saber que su vástago piensa aprovechar cada uno de los restantes que vayan a venir.