
Ahora que estás por nacer, y que por fin me cuenta tu mamá que ya has tomado forma...
Ahora que cuando pongo mi cabezón en la tripa de tu madre, esa que has tenido la gentileza de no abultar demasiado, para ver si oigo tus latidos, amparándome en la idea de que un corazón que es del tamaño de tu cabeza y late desbocado no puede pasar desapercibido...
Ahora que me hago a la idea de cómo vas a cambiar todo a tu alrededor...
...es cuando me crece aún el desasosiego interno que me posee en carne y espíritu desde tiempo atrás.
Porque me he propuesto, como tía legítima que me harás en cuanto asomes la cabeza por esa ratonera en la que estás metido y pegues el primer maullido de gato, que te voy a enseñar a soportar la vida. No quiero que ella te pille desprevenido, como me pilló a mí.
Pienso enseñarte a las cosas importantes... nada de andar, balbucear, hacer tortillas de patata en su punto de sal y calceta o bolillo para tejer hermosas mantelerías, no... eso ya lo aprenderás, si crees que es necesario. Yo te pienso enseñar a disfrutar de lo que haces, y a que le tomes apego a la vida, para que así nunca la des por perdida.
También te voy a enseñar a querer mucho, mucho, mucho a papá y a mamá, y a los abuelos, y al tío Paco y la tía Rocío, y a alegrarles la vida. Aunque no te sientas presionado, entiendo tu posición, no acabas de nacer y te estoy cargando de responsabilidades... Algún disgustillo que otro nos podrás dar, no te preocupes. Te estoy encomendando una tarea muy difícil, no sé si estarás dispuesto a asumirla, pero tal vez, con un tiempo de aprendizaje, no te parezca tan difícil de llevar a cabo... quién sabe, para mí es algo muy natural, no te asustes, además, ellos se conforman con poquito.
Te vas a tener que encargar, como hombrecito de la casa que vas a ser, de sacarles una sonrisa todos los días cuando yo ya no esté aquí. Porque les vas a hacer mucha falta.
A cambio, yo prometo hacerte pedorretas en la tripa, comprarte chuches hasta que se te pique el primer diente y tu madre me dé una colleja por irresponsable, sacarte a pasear los días de sol, y librarte del aburrimiento los de lluvia, cuando los dos estemos encerrados en casa, muertos de asco. Prometo jugar contigo al fútbol, aunque yo sea más de baloncesto, convencer a tus padres de que te dejen una hora más con tus amigos si se precisa, ayudarte con los deberes de matemáticas, aguantarte la resaca en tu primera borrachera y echarte las broncas justas para que no saques los pies demasiado del tiesto.
Tú a cambio, en un ataque de desinterés, puedes quererme un poquito, porque igual, te digo que me vas a hacer mucha falta. Pero por favor, no hagas que te tome demasiado cariño, que si no ya nos habremos metido en terrenos pedregosos de esos de los que no puedo salir, ni física, ni psicológicamente.
Así que... sí te hace el trato, choca esos 5, coleguilla, mientras yo te voy allanando el camino que vas a recorrer en la Tierra, para que dejes huellas bien grandes!
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