jueves, 6 de mayo de 2010

Gracias, Caos, por existir.

Gracias

CaosPor existir...

Gracias, por hacer de este mundo un lugar un poco más acogedor, humano y cálido.
Por hacer que, a cada paso que dé, por más rara, desubicada o perdida que pueda encontrarme, tú salgas en mi busca para recordarme que sigo en casa, tal y como necesito.
Porque cuando llega la primavera, se me viene el mundo encima.
Y sólo tú, Caos, me haces mantener la cabeza serena.
Cuando todo parece luminoso, colorido, alegre, fresco...
Cuando todo parece como debiera ser, perfecto, llegas tú y me recuerdas que porque yo no sea tan luminosa, tan colorida, tan alegre ni tan fresca, no dejo de merecer vivir mi primavera en miniatura.
Haces que mis caótica forma de pensar parezca ridícula comparada con tu caótica dinámica.
Que mis líos personales se conviertan en nuditos dentro de tu maraña.
Que mi complicada vida se simplifique frente a la complejidad de tu significado.


Gracias, Caos, por existir.
Por desbancar a la perfección de su título de paradigma.
Porque en este mundo...
Hasta la perfección está porque tiene que haber de todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario